El negocio de la sexualización

Los recientes hechos han provocado que se retome la discusión sobre la prostitución y sus articulaciones. En lo que ha transcurrido de año hemos estado plagados de algo muy parecido a una “cacería de brujas” contra los locales nocturnos de la ciudad. Con mucho asombro, se puede ver caer la efigie del faraón, uno de los clubes nocturnos que formaba símbolo de prostitución y proxenetismo ha llegado a su fin luego de haber trabajado firme durante 15 años. Pero no solo eso sino que a través de los anuncios de las autoridades, la lista está repleta de clubes nocturnos clausurados tales como el Cesar Palace, La Diosa, El Caballito y algunos más que se encuentran trabajando en los alrededores de la Paz.

Desde principio de año, no solo se han visto las clausuras de estos locales nocturnos, sino que también las trabajadoras y trabajadores sexuales exigen al Alcalde que de alguna forma se regule su trabajo sexual. Se estima que alrededor de 50 mil mujeres en Bolivia son trabajadoras sexuales, viven en condiciones inhumanas y sufren en muchos casos muerte, explotación y abusos. Los hechos recientes han hecho que la discusión se retome sobre la prostitución y sus complejas articulaciones.

En Bolivia, se dice que se mantiene de una doble moral, aunque se niegan a admitirlo, este problema es mínimo, tan solo son unas cuantas casas de citas que solo conforman una punta de iceberg de lo que en realidad es la industria del sexo, conformadas por clubes, bares, discotecas, líneas telefónicas eróticas, sex shops, cabinas privadas, sexo por Internet, servicios de acompañantes, casas de masajes eróticos, moteles, anuncios de comerciales y prostitución callejera: una proliferación de muchas probabilidades de pagar para vivir una experiencia sexual. Todo para dejar bien claro que lo que existe en la actualidad en cuanto a prostitución el concepto es muy amplio, está claro que lo que existe no es un único concepto de prostitución, sino una gran cantidad de actividades que se encuentran incluidas dentro de la industria más grande del mundo, la industria sexual.

De frente a todos estos problemas, el estado tiene una actitud libre al respecto, dejando que el problema pase desapercibido frente a un real problema social de grandes magnitudes. El comercio del sexo es uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial, tan solo se encuentra sobre el el negocio de armas y antes de el mismo tráfico de drogas, negocios que están ligados unos con otros. Anualmente se reportan ganancias que rondan los 5 y 7 billones de dólares y moviliza al menos unas 4 millones de clientes. Las mafias y redes de comercio sexual son los negocios que más dinero mueven y están exentas de toda responsabilidad, por lo que no se ven involucradas en problemas algunos, creando invisibilidad total de sus actividades.

El fenómeno de la prostitución plasma en esta sociedad una doble moral en la que se juzga la sexualidad. En el negocio los clientes no sufren ningún señalamiento, todo lo contrario, los clientes tienden a tener un puesto por ser consumidores. Se debe reflexionar sobre las nuevas tendencias mundiales, para poder crear una buena regulación a la prostitución que se centran en castigar al cliente. en estos últimos días se ha escuchado sobre el modelo sueco, la propuesta se enfoca en quien vende su cuerpo nunca lo hace libremente, sino que de una forma u otra se ven obligados a ello; explotación sexual, empujados por la pobreza, redes de trata u otro tipo de desigualdad. Si no existe demanda en el mercado, de seguro la oferta desaparecerá.

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